Dibujar con frecuencia es algo que me sirve para mantener la cabeza encendida. Como si fuera ese café que ayuda a resistir el sueño, trazar líneas con grafito en el papel me resulta siempre estimulante. Para este mes me había propuesto hacer estudios de frutos y semillas. A veces dibujo directamente del natural, observando las vainas que junto en la plaza de mi barrio. Otras recurro a fotos e imágenes que encuentro en libros o en internet. Durante la semana me dediqué a compartir algunos de estos estudios en mis historias de Instagram, junto a extractos del texto Utilidades de lo improductivo, sobre la utilidad del arte, que compartí por este medio hace un mes. Las respuestas reflejaron que el arte efectivamente no es útil, sino imprescindible. ¿Qué seria de nosotros sin el cine, sin música ni recitales, sin obras de teatro y danza, sin museos ni galerías, sin libros, revistas, sin ese artefacto que, por un rato, capta nuestros sentidos y nos transporta, nos hace pensar cosas que no esperábamos, nos afecta y transforma? En medio de todo esto, me cruzo con el streaming del CONICET. Con su ritmo pausado y sus descubrimientos hipnóticos, acaparó mi atención. El paisaje submarino y las criaturas extrañas me dieron la felicidad de tener tema de conversación interesante con tantas personas diferentes. Y no pude evitar la tentación de dibujar observando el calamar y la medusa en mi pantalla, así como antaño pintaba con modelo en vivo. Fue interesante, poder conectar este ida y vuelta de reflexiones sobre el arte con el trabajo de los científicos que demuestra que la ciencia, al igual que el arte, es indispensable para nuestras vidas. En medio de tanto momento de tensión por las capturas de especímenes (que siempre me angustian aunque sea por la ciencia) realizo mi versión de la estrella del CONICET, la vedete naranja brillante que se robó el streaming. El resultado fueron dos dibujos, realizados sobre papeles de descarte que tenía guardados, porque nunca tiro dibujos que salieron mal. Los tapo con pintura y los reutilizo, especialmente si el papel es de buena calidad. Hice una primera versión de la estrella con pasteles al óleo. Para el segundo intento utilicé lápices de grafito. Elegí estos materiales porque son los que probamos en el taller. Todos los materiales que llevo a los encuentros son los que yo uso en mi trabajo y me da mucho gusto que otras personas puedan experimentar con ellos. Mientras despido esta semana llena de dibujos y de conversaciones memorables sobre los seres submarinos, su hábitat y la importancia del arte y la ciencia, aprovecho para agradecerles por leer CORRESPONDENCIA, por prenderse en las historias de Instagram, comentar y compartir cosas que la urgencia del mundo hace que pasemos por alto. No quiero despedirme sin antes recordarles que todavía quedan algunos lugares en el TALLER PRESENCIAL DE DIBUJO que será los viernes de SEPTIEMBRE en PALERMO.
Abrazo enorme y hasta la próxima. |